Sin entrar en disquisiciones teoricas sobre lo que es creacion y creatividad, me refiero aquí a la felicidad que implica el vivir creativamente, siendo capaz de dar respuesta a tus necesidades básicas y mas alla, que nutren tu intelecto y tu espíritu mas que tu cuerpo -aunque tambien- de manera saludable. o sea, sin que el estrés, las presiones propias (prejuicios, falsas expectativas, fantasmas, bloqueos, falsas percepciones, etc), familiares y sociales vengan a arruinar tu estado de gracia que se da cuando tienes un deseo y dispones de todos los recursos para satisfacerlo -dios mediante.
¡OJO! no se trata de ser un niño mimado que tiene todo a pedir de boca, ni del macho con billete que compra la chica mas codiciada con vehículos, trapos lujosos o no, pero trapos, salidas, regalos, etc, para pavonearse frente a sus amigos. No, se trata de plantearse metas que nacieron de deseos, deseos que hayamos venido purificando, decantando en la vida, en el darnos cuenta de la diferencia entre lo esencial y lo superfluo, entre lo humano y lo divino, entre lo que nos entregaron al nacer -los talentos- y el esfuerzo que hay que hacer para desarrollarlos.
Se trata, en suma, de realizar nuestros sueños, manteniendo nuestras relaciones con el mundo saludables, no solo sin agredir, invadir, manipular ni imponerle a nadie nada, sino con el espiritu de disfrute y la entrega de lo mejor de mi y eventualmente, para el bien común. Ser feliz implica necesariamente un desapego, una disposición a servir mas que a ser servido, a apoyar, mas que a ser apoyado, es la plenitud del hombre y la mujer superiores
Bonito, ¿verdad? pues ahora viene lo feo. Cuando encuentras que tu hermano quiere una camisa que tu tienes y no hay suficiente para una nueva, viene el conflicto: me la quito y se la doy, una opción; me la dejo y él que se las arregle, "no es mi problema", otra opción; me la dejo pero cuando este limpia de nuevo, se la presto, otra opción; si esta permitido dentro de la cultura familiar, le vendo a mi hermano la camisa y si puedo me compro otra; si no, espero a tener para comprarme otra y veo que hago con esa camisa que tanto le gusta a mi hermano, quizás se la regale, se la venda o le compre una parecida. En todas las opciones, hay un factor: el desprendimiento vs. la posesividad. Ejemplo sencillo e inocente.
Otras situaciones de mayor complejidad y que tocan intereses mas fundamentales pueden poner la caldera de mi hermano a arder, por ejemplo, la propiedad de la tierra, la propiedad privada, la oportunidad de trabajar y ganarse el sustento. de nuevo, todo parece llevarnos al desapego: desapego de mis viejos hábitos, desapego por mis posesiones, desapego de mis comodidades...
¡Muy dificil!, diran algunos. Toca salir de lo que llaman ahora "la zona de confort". Es la revolución personal, -la "revolución humana" de que habla Nichiren Daishonin, del budismo japonés de corte liberal... el cambio radical que nos pide la vida a veces para poder vivir y continuar siendo felices.
En relación estrecha con esta situación hipotética de la camisa, viene la comida. Vestido comida y techo son primarias necesidades de sobre-vivencia. Luego viene la educación, la autorrealizacion. Compartir un paquete de arroz con mi vecino es tener fé; implica saber que pase lo que pase, mañana habrá algo que podamos comer, habrá cambures, habrá plátano, habrá maíz. Hoy nos está tocando el reto de transformar nuestras costumbres, nuestros esquemas mentales de lo que es vivir bien, de lo que es comer bien, de lo que es vestir y ser ciudadan@s dignos. Si apostamos al odio, al resentimiento vamos derecho al barranco. Si le apostamos a la fé en la solidaridad en la evolución de la vida y la agrupación donde vivimos, si pensamos con creativamente y sin dejarnos apesadumbrar por lo negativo, viendo todos los aspectos positivos de las realidades, estamos construyendo el camino de un nuevo mundo donde lo espiritual está por encima de lo material.
En relación estrecha con esta situación hipotética de la camisa, viene la comida. Vestido comida y techo son primarias necesidades de sobre-vivencia. Luego viene la educación, la autorrealizacion. Compartir un paquete de arroz con mi vecino es tener fé; implica saber que pase lo que pase, mañana habrá algo que podamos comer, habrá cambures, habrá plátano, habrá maíz. Hoy nos está tocando el reto de transformar nuestras costumbres, nuestros esquemas mentales de lo que es vivir bien, de lo que es comer bien, de lo que es vestir y ser ciudadan@s dignos. Si apostamos al odio, al resentimiento vamos derecho al barranco. Si le apostamos a la fé en la solidaridad en la evolución de la vida y la agrupación donde vivimos, si pensamos con creativamente y sin dejarnos apesadumbrar por lo negativo, viendo todos los aspectos positivos de las realidades, estamos construyendo el camino de un nuevo mundo donde lo espiritual está por encima de lo material.
Comentarios